Ha pasado la tarde recordando una de las muchas campañas de la DGT. Todas le dan escalofríos y una en particular, por haberla sufrido, La llamada de teléfono y las caras de terror del que recibía una. No había sangre, golpes, coches destrozados, solo la noticia de que alguien de tú familia...
Se vistió para ir al partido con ella, era un encuentro rutinario en un pueblo de Madrid. Decidió, en el momento de salir que no iba y su hija le dijo: Bueno, está bien, pero cuando vuelva tenemos que ir al hospital porque me duele mucho la muñeca. Una cara de asombro asomó y, tajántemente, se puso seria añadiendo; No, bonita. Al hospital se va por cosas graves, yo te pondré una venda pero no iremos..
Todavía recuerda ¿por qué se quedó sentada en el sofá sin hacer nada durante tres horas?
Recibió dos llamadas. Una de un amigo para decirle que la niña de sus ojos había tenido un accidente pero que no era nada grave, un golpe en un hombro y radiografías. Algo se le atragantó, un grito, un presentimiento al comprobar que no era ella la que se lo decía..No sabía lo que pasaba realmente y empezó una larga espera.
No tardó mucho en realizarse el presentimiento. Alguien llamó a la puerta de su casa. Vamos, sonriendo, a recoger a la niña al hospital que no puede volver porque no tienen coche.
Todo pasó por su cabeza esta tarde. La llegada al hospital y como estaban más de ochenta personas a la puerta llorando. Como pasó por urgencias llevándose por delante a todas las batas verdes y blancas que se lo impedían. Las palabras que le dijeron cuando la viera: No llores. Sonríe. El temblor de manos. El espanto al verla. El susurro que salió de su boca para decir; ¡Qué guapa estás callada, mamá! Y caer otra vez en el silencio.
Los abrazos que recibió. Uno de su mejor amiga con unas palabras que se quedaron grabadas para toda una vida. ¡Tú eres muy fuerte y puedes con todo!

¡ Dios...! Me he quedado de piedra y con un escalofrio. ¿ Esto es real..? o ¿puede serlo ? Hay relatos que no quisieras tener que leer y palabras de consuelo que no sirven como tales..
ResponderSuprimirNo quisiera estar en ese lugar ni vivir esa angustia...y no es cierto, no se puede con todo pero se intenta.
Un beso.
Muy cierta. La niña se recupero después de mucho tiempo. No pudo volver a realizar deportes.
ResponderSuprimirBesos!!
¡Buf! Estos relatos hielan la sangre; la vida, en un segundo, da un vuelco y ya nada vuelve a ser lo mismo...
ResponderSuprimirBesos.
La vida si vuelve a ser lo mismo, lo importante es no desfallecer nunca y echarle valor.
ResponderSuprimirLo que has leído, Josep, ha sido solo el comienzo de una larga andadura con recompensa. He evitado seguir con otros horrores que llegaron después.
Besos
Me espanto solo de pensarlo, estas cosas, aun leídas, son demasiado duras
ResponderSuprimirEsto pasa todos los días, Miguel, por desgracia.
ResponderSuprimirHay mucho inconsciente al volante y no sirven las campañas ni nada, siguen bebiendo, saltándose todo y paga, casi siempre, un inocente..
La verdad es que si...te viene en un soplo y piensas...¿porqué no me quedé 5 min. más?
ResponderSuprimirHola, (hydro), me alegro de verte por aquí.
ResponderSuprimirMuchas preguntas deberían hacerse sobre varios temas que se plantean en el post.
Gracias por el granito de arena!
Besos!
La verdad es que son momentos en los que hasta las palabras te fallan...
ResponderSuprimirBesicos
Gracias, Belén, a todos nos falla algo en algunos momentos..
ResponderSuprimirBesos!
Se me han saltado las lágrimas... No comment
ResponderSuprimirNo es que se pueda con todo, es que no hay más remedio. Todo nos sobreviene, todo nos sobrevive.
ResponderSuprimirHace falta mucha fuerza para sobrevellevar determinadas circunstancias de la vida.
ResponderSuprimirUn saludo.
A eso le llamo yo una experiencia horrible, Blanca.
ResponderSuprimirTe mando un poco de fuerza desde aquí, para suplir las que tuviste que emplear en algo así. Y un montón de alegría porque todo salió bien.
ResponderSuprimirMuchos kilómetros encima y muchas barbaridades vistas. Ojalá aprendamos con el tiempo, que una carretera y un coche solo son eso, objetos, y que lo que van dentro, son vidas. Eso el lo importante.
Un besazo, Blanca.
Que bien escribes, Blanca. También yo he seguido tu relato perdiendo poco a poco el aliento. Es absurdo que te pida que no dejes de escribir nunca... ¿lo sabes, verdad?. Un abrazo!
ResponderSuprimirBlanca, un día a modo de broma me preguntaste si éramos gemelas. Al leer tu relato,recordé tantas cosas, volví a sentir el peso del horror. La intuición que ese momento te cambiará la vida. Uno aprende a vivir con ello, a olvidar. Sí, aprendes a vivir siendo ya otra.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Gracias, Zinbeih, por el comentario. Siento haberte causado pena..
ResponderSuprimirUn abrazo!
Antonio, las fuerzas nunca sabe uno hasta donde llegan hasta que te pasa algo importante.
ResponderSuprimirUn abrazo!
Pepa, hoy te pongo el nombre precioso que te corresponde, porque, aparte de llevar razón, es precioso el comentario.
ResponderSuprimirBesos!!
La palabra precisa y constante siempre, Raúl.
ResponderSuprimirMuchas gracias!!
Tito Pol, me encanta verte por aquí. Cierto todo lo que has dicho. Usamos una máquinas de matar y se preocupan de los 110km cuando algunos no llegan a su destino, sin olvidarse de los miles en silla de ruedas y otras cosas peores todavía.
ResponderSuprimirOtro besazo y muchas gracias!!
Angeles, me gustaría hacerlo un poco mejor, o un mucho, pero escribo con el corazón. A veces invento pequeñas cosas, pero las grandes son parte de mi vida, retales nada más.
ResponderSuprimirSi ha servido para dejar sin aliento a alguien como tú ya es muchísimo..
Muchas gracias! Yo te abrazo más!
Ay! Qué alegría verte, leerte aquí. Saber que la intuición no falla. Que hay cosas inexplicables pero ciertas..
ResponderSuprimirLa verdad, me he emocionado. Sí, yo, la que no suele perder la sonrisa..
Muchas gracias. Un beso enorme!
Este relato me ha impresionado. No he leído los comentarios por lo que no sé si es real o no. Está bien relatado y emociona. Mucho
ResponderSuprimirGracias, Paqui. Creo que no había que echarle mucha imaginación al ser cierto, vamos, que no tengo mucho mérito por escribirlo.
ResponderSuprimirMal o bien, aquí quedará.
Un beso!
Los hilos del destino no están en nuestras manos y no podemos controlar la vida ni vivir en una burbuja (esto siempre lo piensas antes de que ocurra una situación trágica). Después, no caben reproches... sólo la fuerza, la entereza y mirar al futuro a los ojos.
ResponderSuprimirUn beso enorme.
No lo están, Javier. Pero algunas personas tienen un sexto sentido y no suelen fallar. Vamos mirando siempre tonterias y lo grande lo dejamos apartado pensando que podremos volver a mirar...
SuprimirDos besos y muchísimas gracias por entrar y poner un comentario tan bello.