Hoy no pensaba hablar de Grafología. Anoche escribí otro post, que saldrá en otro momento a la luz, si no hay nada mejor..
Ya sabéis lo que me gustan los juegos para pasar el rato con los amigos. Esta vez no se hizo en mi casa. Quedamos para pasar la noche con una persona, psicólogo, que se había puesto a estudiar, para completar según él, sus estudios y analizar también la manera de escribir de cada persona. Tomarnos de conejillos de indias, para variar..
No voy a pedir a nadie que me mande nada porque la que sigue esperando el análisis soy yo. Todos nos pusimos a escribir una pequeña carta y firmarla. A mí me parecía bastante aburrido el tema y me escapé a un rincón para intentar hacer un círculo en condiciones y tratar de que pasara rápido el tiempo.
Todos le entregamos nuestros escritos y al llegar al mío me miró de soslayo diciéndome: Me lo tengo que llevar a casa, ya llevo muchas desde que empecé con la Grafología y es la primera vez que me pasa, pero una cosa te puedo adelantar, original por lo menos es.
Nunca me dijo nada más. ¿Seré una psicópata? La última vez que le vi se hizo el "loco" argumentando que había perdido mi carta.
Hoy he hecho un simulacro de ella porque no me quedaba otra.
Aquí os la dejo. Esta vez me podéis hacer vosotros el análisis..

Me gustaría que me explicases tantas cosas....hasta ese momento,solo puedo esperar y darte las gracias,porque me educaron así, y porque quiero hacerlo....soy tan mio!
ResponderSuprimirEstoy alucinado, Blanca: ni en mil años sería capaz de escribir de forma que yo mismo lo entendiera después, y de formar una espiral tan perfecta ni en un millón, vaya.
ResponderSuprimirSi es que yo, en el fondo, soy un directo descendiente de Underwood, mi salvador.
La de veces que pienso que hubiera conseguido mejores notas de haber hecho los exámenes con una triste Olivetti Lettera...
Tantas horas de infancia calcando letras para acabar así.... ;-)
Besos.
p.d.: cuando escucho a un perito calígrafo explayarse más allá de las meras coincidencias entre dubitadas e indubitadas y largar sobre características psicológicas, me dan unas ganas de reir...
Al menos dibujas bien..;-D
ResponderSuprimirEs un caracol casi perfecto. Asi que a ver analisis de "aficionada" Uhmmm..
Llevas la casa a cuestas es decir eres responsable y además cuando algo te asusta te escondes..¿ me acerco ? No sé , es la primera vez que se me ocurre sacar conclusiones.
Estos de los"psicólogos" y los gráficos no me acaba de convencer..pero tal vez quizás..
Suelen ser otras cosas las que nos dan la "pista" de cómo somos ..solo hay que atar cabos..
Un beso Madam Blanche :-)
Me imagino al cartero dando vueltas al sobre, intentando leer la dirección del destinatario en espiral.
ResponderSuprimirClaro que algún cartero poco avispado, tal ver diera vueltas al rededor del sobre :-S
Un beso,
Carlitos qué majo eres. Muchas gracias por la educación, eso no se aprende en ningún sitio.
ResponderSuprimirSin espirales locas, ni bucles te dejo un beso REDONDO :-)
Abrazote!
Querido, Josep, creo que tienes ya habilidades suficientes como para hacer experimentos raros con las letras.
ResponderSuprimirLo de la caligrafía era un tormento porque al final sale de escritura algo parecido a una maldición. Mira los médicos, solo les entienden en las farmacias y yo me pregunto ¿que clases les dan en esa facultad? Que venga Olivetti y me lo explique.
El final es lo mejor. Yo me sonrío y me carcajeo, literal..
Besos!
Hola, querida abril. Esto de los juegos crea adicción, :-).
ResponderSuprimirTe has acercado en la primera. La segunda no. No me escondo y, creo, no tener miedo a nada. Son muchas razones para ello las que tengo vividas ya.
Sigue atando cabos. Me gusta ;-)
Muchas gracias. Besotes a miles :)
David, ahora me explico lo de que el cartero siempre llama dos veces. En una de ellas siempre espera encontrarme encima de la mesa de la cocina cual Jessica Lange ;-). Pero no es mi tipo. Me gusta más el panadero con sus frases ;-).
ResponderSuprimirUn beso, guapo. Muchas gracias!
Si no existiera gente como tú el mundo sería un erial de triste aburrimiento, eres una espiral de fértil imaginación. Un beso.
ResponderSuprimirMe gusta que llegues y te acerques lentamente, como susurro.
ResponderSuprimirUnos días soy espiral sin rumbo. Otros, viento sin brisa.
Bebo de caudales que me llevan a lo alto, como el vuelo de tus palabras en mis oídos.
Besos!
Buf, ni idea, hija... yo de estas cosas ni entiendo no quiero, imagina que estás leyendo un texto y resulta que es un asesino en serie...
ResponderSuprimirBesicos
No tengo ni idea de si eres o no una psicópata; pero que la nota es preciosa, eso si que soy capaz de asegurarlo.
ResponderSuprimirSeguro que has leído más de uno sin darte cuenta de nada, Belén.
ResponderSuprimirBesicos
Menos mal que me conoces in person, Raúl, jaja. Bueno, ahora también escribiendo y sonriendo..
ResponderSuprimirBesos!
El retrato del primer comentarista me he devuelto de golpe a mi infancia.
ResponderSuprimirUna vez me analizaron la firma y es cierto que se puede deducir algún que otro aspecto de la personalidad del firmante, pero es mucho más lo que queda en el tintero, valga la metáfora.
Un saludo.
Gracias, Antonio. Mucha razón y tú comentario no se queda en ningún tintero. Aquí bien clarito.
ResponderSuprimirUn beso!
Parece un petroglifo como los que he visto en La Palma. Es una escritura ancestral, escrita sobre piedra imaginaria para que perdure para siempre. No me extraña que el grafólogo enmudeciera: ¿Qué sabrá él de escrituras ancestrales?
ResponderSuprimirTomás Parra
¿En La Palma? Ya me estás diciendo dónde exactamente porque conozco toda la isla y no he vi nada en 20 días parecido, o no me fijé, enteré..
SuprimirMuchas gracias, T.P. ;))
En la Cueva de Belmaco, creo que fue
Suprimir